Legend of Zelda: Phantom Hourglass (NDS)

Zelda Phantom hourglass

Aquí la última columna “Cariro al mando” que apareció en EL Mercurio.

Lo que más me gusta del nuevo Zelda es que puedo jugarlo en cualquier lugar porque la consola me la echo al bolsillo y la saco cuando me aburro. Pero lo que encuentro más bacán es que puedo usar el lapicito para mover a Link y hacer que conozca todas las islas, que salte, que les pegue con la espada a los bichos molestosos o que tire el boomerang.

El protagonista es Link que usa un traje como el de Peter Pan, pero es más hombrecito para sus cosas. La misión es encontrar a Tetra (la princesa Zelda, pero a ella no le gusta que le digan así), que por porfiada se subió a un barco y se esfumó.

En la primera parte, Link despierta en una isla y aprende a moverse. Todo se hace con el lápiz: desplazarse de un lado a otro, atacar con la espada o dar vueltas para barrer con los enemigos.

En la pantalla de arriba está el mapa que nos muestra dónde nos encontramos. Es bacán porque yo puedo ir anotando en él los lugares importantes, como si dejara migas de pan para no perderme.

Para defenderme tengo una espada y, luego, un boomerang que vuela por la trayectoria que dibujo en la pantalla.

Hay una parte que me costó pasar porque debía apagar las llamas. Y yo me tiraba los pelos y no entendía cómo porque no había agua, ni se podía apagar con la espada. Al final se apagaba soplando a la pantalla. Fffff. Lo encontré súper choro.

Link se sube a un barco y anda de isla en isla. Allí puede disparar y saltar obstáculos. Es muy chistoso el capitán del barco que acompaña a Link, es como Jack Sparrow, porque hace bromas y camina como curadito.

Yo me entretuve un montón, aunque cuando lo jugué en el auto me anduve mareando.

Categoría: Acción.

Clasificación: Para mayores de 7 años.

Plataforma: Nintendo DS.

Precio: $28 mil (que equivalen a 280 alfajores Game)

Nota:6,8