El beso de Judas (Parte 1)

 

Traición!!!

Y de mi propio, querido y único hijo, Cariro.

Todo sucedió una tarde en que las vacaciones mías y de mi amigo Manolo se intersectaron, decidimos juntarnos a conversar, jugar y patanear todo una tarde como en los viejos tiempos universitarios.

Estabamos los dos amigos en mi casa, recordando como eramos hace quince años.

Y ahí estaba esa sombra pequeña y con voz chillona llamada Cariro.

Comenzamos a jugar dándole en el gusto: Ninety Nine Night en la Xbox 360, para luego pasar a Dragon Ball en la PS2.

A petición mía jugamos algunos juegos de tenis y, luego, el infaltable campeonato de fútbol. La gracia es que teníamos las últimas versiones de Winning Eleven y Fifa 2007, para ambas consolas (pronto les pondré en este blog mi comparación).

Cuando estabamos chatos de tanto jugar, nos refrescamos con bebestibles y empezamos a mirar cuál podría ser el siguiente juego.

Queríamos enfrascarnos en las peleas del WWF. Pero era una complicación para mí.

– No podemos jugar eso porque le he dicho a Cariro que no puede jugar nada que en la tapa tenga la letra M.

Cariro es obediente, obedientisisisimo, cuando a castigos y acuerdos se trata (para comerse la cómida no tanto).

Cuando se porta mal se autocastiga y cuando lo castigamos nosotros respeta al pie de la letra su karma. A vece le decimos: “ya, puedes ver tele un ratito”, pensando que está aburrido. Y él nos responde “NOOOOO, recueden que yo estoy castigado”. 

Entonces, para mí era toda una complicación decirle a mi socio Cariro que jugara juegos M, cuando ya le había dado un discurso de que esa era una calificación para que los niños supieran que jugar y que no es lo que debían jugar. Que “M” en inglés significaba que era un juego para gente grande, que tenía sangre, violencia o cosas que los niñitos no podían ver.

Ahí saltó Manolo  con su cancherismo habitual: déjame, yo converso con él.

Además, y tenía razón, no es más violento que lo que se ve en carne y hueso en la lucha libre de la TV. (que Cariro, por cierto, tiene prohibido sintonizar).